3 de junio de 2011

NOVENA AL ESPIRITU SANTO

Cristo murió en la Cruz para que nosotros seamos transformados por el Espíritu en hijos de Dios, participando de su santidad. Pero debemos desearlo, pedirlo y disponernos a recibirlo.

Rezar cada día de la novena:

Acto de consagración al Espíritu Santo diario:

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y todo el amor de mi Corazón.

Me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús.
Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

Oración por los 7 dones del Espíritu Santo

Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor. Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas, el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad, el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el Cielo, el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación, el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos, el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable, y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo. Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. Amén.

PRIMER DÍA (viernes)
¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz! ¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor!  El Espíritu Santo

Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una cosa hay que temer: el pecado. El pecado es el resultado de la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos la salvación debemos invocar al Divino Espíritu diariamente, porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros” (Rom 8,26).

Oración
Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SEGUNDO DÍA (Sábado)
¡Ven, Padre de los pobres. Ven, tesoros que sostienes. Ven, Luz de todo lo que vive!
El don del Temor
El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).

Oración
¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

TERCER DÍA (Domingo)
Tú, de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la placentera paz.
El don de Piedad
El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y respetar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gobernantes. Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay trabajo.

Oración
Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

CUARTO DÍA (Lunes)
Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.
El don de Fortaleza
Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta hasta el final el desempeño de una obligación. La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros, a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”(Mt 24,13).

Oración
Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

QUINTO DÍA (Martes)
¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!
El don del Conocimiento
El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su verdadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo. “El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee” (Prov 16,22).

Oración
Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SEXTO DÍA (Miercoles)
Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá enfermo.
El don del Entendimiento
El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el significado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos, pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que hay en nosotros. Comenzamos a “caminar dignos de Dios en todas las cosas complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Oración
Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

SÉPTIMO DÍA (Jueves)
Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las manchas de la culpa.
El don de Consejo
El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Conocimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que confrontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, docentes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. “Y por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino en la verdad” (Ecl 37,15).

Oración
Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

OCTAVO DÍA (Viernes)
Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío. Guía los pasos que se han desviado!
El don de Sabiduría
Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está escrito: “todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me llegaron a través de sus manos”. Es el don de la Sabiduría el que fortalece nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la práctica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi yugo es dulce y mi carga ligera”.

Oración
Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

NOVENO DÍA (Sábado)
Tú, en aquellos que siempre más te confiesan y te adoran, en tus siete dones, desciende. Dales alivio en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas. Dale los gozos que no tienen fin. Amén.
Los frutos del Espíritu Santo
Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la divina inspiración. A medida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la dirección del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan el corazón lleno de alegría y consolación y son conocidos como frutos del Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen la práctica de las virtudes más activa y se vuelven un poderoso incentivo para esfuerzos aún mayores en el servicio de Dios.


Oración
Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria

 

ORACION POR LOS SIENTE DONES DEL ESPÍRITU
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.

Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apreciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos. Gloria
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos comprenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nuestros semejantes. Gloria
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona de la victoria. Gloria
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las cosas terrenos para así no perder las eternas. Gloria
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa, y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria.
Ven, Espíritu Santo, por tu don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria

Oración.
Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, concédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la misma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.

Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han recibido el don de la verdadera fe. Te suplicamos, oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros corazones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera encendida.

Inflama, oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón. Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos gobernados.

Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de su gloria. Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.




5 de mayo de 2011

Nuestra Obra del mes


Durante este mes recogeremos ropa de hombre para donarla en la cárcel la Modelo. Iremos a visitar a las personas presas y les llevaremos un mensaje de esperanza. Así cumplimos con una obra de misericordia corporal que  nos ha pedido Jesús. 

Mateo 25,31-46 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
  31 Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria 32y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
34Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme». 37Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; 38¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; 39¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» 40Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis  41Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis». 44Entonces, también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos?» 45Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo». 46Y éstos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna.

29 de marzo de 2011

Semana Santa


SEMANA SANTA
Fiesta litúrgica en toda la iglesia católica del 17 al 24 de abril.



La Semana Santa tiene dos partes esenciales:

1- El final de la Cuaresma (Domingo a Miércoles Santo):
Iniciamos la Semana Santa con el Domingo de Ramos; en el que recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Este domingo resume los dos puntos fundamentales de la Pascua: La Pasión y Muerte de Cristo y su Resurrección gloriosa. Y el Lunes, Martes y Miercóles Santo nos invita a la preparación para participar de:
2- El Triduo Pascual (Jueves a Sábado Santo):
Este es el tiempo más importante de la Iglesia en todo el año.
Con el Triduo Pascual conmemoramos el evento central de nuestra Redención, preparándonos para las fiestas de Pascua.
El Jueves Santo, la Iglesia hace memoria de la Última Cena. En ella el Señor instituyó los Sacramentos de la Eucaristía y del Sacerdocio ministerial y nos dejó el mandamiento nuevo del amor fraterno. El gesto del lavatorio nos invita a vivirlo como servicio. Concluye el día con vigilias de adoración eucarística, para revivir íntimamente la agonía de Jesús en Getsemaní.
El Viernes Santo la Iglesia acompaña a Jesús en su Pasión y Muerte, y medita el misterio de mal y del pecado que oprime a la humanidad, orando por las intenciones de la Iglesia, adorando la Cruz y comulgando. También se realizan actos de piedad popular como procesiones, representaciones sagradas y el Vía Crucis.
El Sábado Santo se caracteriza por un gran silencio. Mientras los creyentes esperan la resurrección del Señor, perseveran rezando con María. Este día desemboca en la Vigilia Pascual, que introduce en el domingo más importante de la historia, el de la Pascua de Cristo. El cirio encendido en medio de la noche es símbolo de Cristo que resucita glorioso.

En estos días santos podemos profundizar en el sentido de nuestra vocación cristiana, rezar por las situaciones que afligen a la humanidad y anunciar la gran esperanza: ¡Cristo crucificado ha resucitado y ha vencido al mundo! Felices Pascuas.

28 de febrero de 2011

Novena a Santa Rafqa

NOVENA A SANTA RAFQA
1832-1914

Jesús dijo: ‘ Pedid y se os dará’ (Mt 7,7)


PRIMER DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Gloria a tí Dios Padre, tú que llamaste a la Santa Rafqa a la santa vida monástica, y fuiste para ella el padre y madre.
Te veneramos a ti Dios hijo, tú que hiciste de ella discípula de tu sufrimieno y redención. Y a tí Dios Espiritu Santo Te agradecemos que le diste la fuerza de la paciencia y la perseverancia. Por su intercesión Señor responde a mi suplica y concédeme la gracia que te pido (…) te glorificaré por siempre a tí Padre, Hijo y Espiritu Santo por todos los días de mi vida. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez)

SEGUNDO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Gloria a tí Señor Jesús, Tu que abrazaste a la Santa Rafqa con compasión y nutriste su vida con la sagrada hostia y la llenaste de paz y alegría e hiciste de su cuerpo y alma, santísimo templo espiritual y así pudo ser capaz de llevar su vida monástica llena de oración piedad y buenas obras.
Oh ! Señor ! por su intercesión manda a tu iglesia fieles servidores concédeme la gracia que te pido (…). Y te glorificaré por siempre con el Padre, y el Espiritu Santo. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).




TERCER DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh! Espíritu Santo! Tú que nos enviaste a la Santa Rafqa como ejemplo para nosotros en la carga de tu cruz cuando con San-Pablo repetía : ‘No conozco más que a Jesús crucificado’, hasta que llegó a ser una nueva mensajera del dolor, una mediadora y un ejemplo para la sufrida humanidad. Permíteme seguir su ejemplo con fé esperanza y caridad. Concédeme
Oh Dios! por su intercesión lo que pido en esta novena (…), de acuerdo con tu bendita voluntad y yo te glorificaré por siempre a ti, al Padre y al Hijo. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).

Tumba de Santa Rafqa

CUARTO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh! Cristo mi Dios!, acuérdate cuando Rafqa la niña perdió a su madre y le diste a tu madre la Virgen María como sustituta. Deja a la Santa Rafqa como fuente entre las familias cristianas a fin de que sea un vivo ejemplo para los impedidos e inválidos, ciegos, enfermos y tristes, para cada niño y cada huérfano a fin de que puedan llevar tu cruz con amor y felicidad. Responde a mi petición.
Oh Señor ! y concédeme la gracia que te pido (…), y te alabaré por siempre. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).

QUINTO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh Novia del cielo! Tú que tomaste el corazón de Rafqa cuando estaba en el otoño de su vida. Quien no vió la belleza, la felicidad y el descanso excepto en tí y a través de tí.Tú la llamaste a la misión Evangélica, trabajó y enseñó sin descanso sembrando en los corazones de los grandes y de los pequeños tus dichos y enseñanzas Evangélicas. A través de su intercesión concédeme Señor esta Gracia (…) , y viviré el verdadero amor y la verdadera paz la cual emana de tu fuente y te glorificaré por siempre. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).
Padre Darío Escobar- Ermitaño Colombiano en el Líbano

SEXTO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh Señor Jesús! Tú que guardaste y protegiste a Rafqa durante sus penas, ella que cuando rezaba sentía que le pedías más sacrificio y humildad. Por eso entró en la orden del monasterio de las libanesas Maronitas y fue un vivo ejemplo para sus hermanas las monjas, en el mantenimiento de las leyes, en el acostumbrado rezo de las oraciones y en el trabajo silencioso. Concédenos Señor a través de su intercesión, el fortalecimiento de la instrucción Cristiana para los padres y madres y la comprensión en la educación espiritual para los profesores y santifica el camino de los monjes y monjas Concédeme esta gracia (…) , de acuerdo a tu voluntad y responderé a tu llamado y te glorificaré por siempre. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).


SÉPTIMO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh Santa Rafqa! Tú que le pediste al Señor Jesús compartir con él la gracia de sus vivos sufrimientos y obtuviste de inmediato la respuesta : cuando perdiste la vista, y tuviste el reumatismo que te dejó lisiada para toda la vida estuviste clavada en la cruz del dolor y la agonía durante veintinueve años y a pesar de eso permaneciste paciente y agredeciendo a Dios repetías siempre : ‘Jesús yo te acepto con tus sufrimientos y tu corona de espinas clavada en tu frente'.
Oh Señor! y nunca se separó la sonrisa de tu cara resplandeciente y fuiste feliz con tu divino novio, la gracia que te pido (…), y yo alabaré contigo su gloria por siempre en todos los días de mi vida. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).



OCTAVO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh Santa Rafqa! Amiga de la cruz y compañera de Cristo en la redención, quédate con nosotros en nuestra época y en la futura generación ; discípula del dolor y la alegría, de la bondad y del amor. Reza para que los enfermos y los que sufren acepten su suerte valerosamente. Sé la tabla de salvación para ellos y para el mundo entero, a fin de que completen con su cuerpo y alma, los sufrimientos del divino redentor santificándose y santificando al mundo.
Pídele al Señor Jesús la Gracia que pido (…), y lo glorificaré contigo por siempre. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).


NOVENO DÍA
En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.
Oh Santa Rafqa! verdadera discípula de Cristo y compañera del redentor en sus sufrimientos de salvación. Tú que fuiste servidora de Dios y te preparaste para las penas y fuiste toda para Dios en un puro y completo sacrificio. Le pido a Dios por tu intercesión que bendiga a mi familia y mi país y que me ayude a contribuir en la realización de su reino. Dáme la gracia que te pido (…), y alabaré contigo a la Santísima Trinidad quien te coronó con la gloria eterna. Amén.
(Padre nuestro el Ave María y Gloria una vez).




ORACIÓN DE GRATITUD
Oh Santa Rafqa! Tú que caminaste sobre nuestra tierra nuestros árboles y rocas. Tú que permaneciste entre la ternura de tu convento y de tus hermanas las monjas. Tú que fuiste la raíz del cristianismo. Seguiste el camino de Dios el salvador siendo una amiga y un ejemplo.
Oh hermana nuestra ! Oh hija de nuestra tierra! Sé en nuestro camino una guía y una ayuda para los que amas.
Sé el faro para hijos de nuestra patria para que juntos sigamos su luz como apóstoles de Cristo, anunciando la palabra de Dios. Sé para nosotros el regreso a las raíces originales del cristianismo en nuestro camino al sínodo en él y después de él.
Oh hermana nuestra intercedora ! Innunda en nuestro campo las cosechas.
Siembra la primavera en las estaciones de nuestra vida, cura a nuestros enfermos con el lodo de tu tierra bendita; Ven oh hermana ! Y enséñanos como glorificar contigo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo por la eternidad.



3 de noviembre de 2010

La Sagrada Eucaristía

«Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá sed» (Jn 6, 35)

¿Qué es la Sagrada Comunión?
Es el acto de comulgar las Hostias consagradas. Nosotros los católicos creemos que Jesús está materialmente, espiritualmente y místicamente en ellas.
Solo deben consumirse en el momento de la Eucaristía o al recibir sacramentos como la Unción de los enfermos.
No debemos comulgar en pecado, así nos lo enseña San Pablo:
Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor.” I Corintios 11,27.
Es necesario confesarnos antes de hacerlo, confesarnos como nos enseña la Iglesia.

La Sagrada Comunión merece un trato especial
Cuando estemos frente al Santísimo (Hostias consagradas) tengamos un trato especial de silencio, adoración, arrodillémonos para saludarlo.
El Santísimo debe estar en lugares sagrados en Iglesias, capillas de adoración; no es adecuado tenerlo en casas de fieles pues no le daremos la adoración que merece.

Cuando no podemos comulgar ¿Qué podemos hacer?
Hacer un acto penitencial (oración) y luego pedir la Eucaristía de forma espiritual en nuestros corazones.
Esta oración la podemos hacer varias veces durante el día, pidiéndole a Dios que venga a nosotros en su forma sacramental. Podemos seguir una oración ó crear una para cuando hagamos la Comunión Espiritual.

La siguiente oración la escribió San Alfonso María de Ligorio
Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma.
Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado,
ven a lo menos espiritualmente a mi corazón.
(Pausa en silencio para adoración)
Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno todo a Ti
No permitas, Señor, que jamás me separe de Ti Amén.


¿Qué son las visitas al Santísimo?
Las visitas son una práctica devocional que nos ayuda a crecer espiritualmente. Implica estar un momento o varios al día, frente a la Hostia consagrada, para meditar y orar.
Sabiendo que es Jesús vivo, presente física, espiritual y místicamente.
Aunque existen formulas y oraciones especiales para este momento, se puede preferir el silencio, porque hacerlo nos permite crecer espiritualmente, permitiendo que Dios habite en nosotros y nos comunique su Voluntad.
Podemos orar el tiempo que sintamos necesario frente al Santísimo. Será el espíritu Santo quien nos guíe en cómo y cuándo hacer la oración.
Cuando estemos viviendo situaciones difíciles, momentos de duda, de decisión, busquemos la respuesta en la vista y adoración al Santísimo. Ahí Dios, sin duda nos llevará por el camino indicado.

“Necesitamos el pan de la Eucaristía para afrontar la fatiga y el cansancio del viaje. El Domingo, día del Señor, es la ocasión propicia para sacar fuerzas de él, que es el Señor de la vida. Por tanto, el precepto festivo no es un deber impuesto desde afuera ó un peso sobre nuestros hombros. Al contrario, participar en la celebración dominical, alimentarse del Pan Eucarístico y experimentar la comunión de los hermanos y las hermanas en Cristo, es una necesidad para el cristiano y así se puede encontrar la energía personal necesaria para el camino que debemos recorrer cada semana.
El Señor no nos deja solos en este camino. Está con nosotros, más aún, desea compartir nuestra suerte hasta identificarse con nosotros”.
Papá Benedicto XVI, Clausura del Congreso Eucarístico Italiano en la Solemnidad del Corpus Christi. Mayo 2005